Hay cosas que asustan más que los monstruos del 31
A seis días de que termine octubre, los monstruos del 31 son lo de menos. Lo que de verdad da miedo es llegar a noviembre cargando lo mismo de siempre: la culpa, la prisa, la lista infinita. Y esos no se espantan con una linterna.
Octubre tiene algo de umbral. Las noches se sienten distintas, la luz cambia, el año empieza a doblar la esquina. Es un buen momento para abrir la maleta y mirar qué hay adentro.
Los griegos creían que la diosa Tique repartía la fortuna sin avisar, a veces buena y a veces mala. Nosotras preferimos una idea más sencilla: aunque no controlemos todo lo que llega, sí podemos decidir qué seguimos sosteniendo. Aquí van cinco cosas que quizá ya puedes soltar.
Cinco cosas que puedes dejar de cargar antes de que termine octubre
1. La culpa por descansar
La primera es la culpa por descansar. Este año el mundo del bienestar se está dando cuenta de algo que tu cuerpo sabe hace rato: el descanso dejó de ser un premio para cuando termines y se volvió la base de todo lo demás. Se habla de pausas breves durante el día, de no hacer nada a propósito, de dormir como algo que no se negocia. Descansar no es perder tiempo. Si hoy necesitas permiso, aquí está. Prueba con una bruma de almohada antes de acostarte, dos o tres pulverizaciones, y deja el celular en otra habitación. Que el cuarto huela a que ya es hora.
2. La idea de que tienes que poder con todo
La segunda es la idea de que tienes que poder con todo. Pedir ayuda también es una forma de cuidarte, y casi siempre quien te quiere estaba esperando que lo hicieras. Esta semana pide una cosa concreta, una sola, en voz alta. Y mientras llega la respuesta, date algo pequeño con las manos, que son las que más trabajan: una crema de manos con aroma suave, aplicada despacio, dedo por dedo.
3. Compararte con una versión anterior de ti
La tercera es compararte con una versión anterior de ti. Tu cuerpo cambia. Tu vida también. La mujer que eras en marzo, o hace cinco años, vivía otra historia, y no tiene sentido que le des tu lugar en el espejo. Trata a tu cuerpo de hoy como tratarías a alguien que acaba de llegar a una casa nueva: con paciencia, con un poco de curiosidad. Una crema corporal de lavanda después del baño, con movimientos lentos, sirve para eso, para presentarte con el cuerpo que tienes ahora.
4. Postergarte hasta terminar la lista
La cuarta es postergarte hasta terminar la lista. La lista nunca termina, y lo sabes. Se reescribe sola cada mañana. Si esperas a que se acabe para cuidarte, vas a esperar toda la vida. Mejor haz lo contrario: pon el cuidado en medio de la lista, como un renglón más, con hora y todo. Encender una vela de otoño mientras respondes ese último correo puede ser suficiente para que el ambiente cambie, y con él, tú.
5. Sentir que cuidarte tiene que ser complicado
La quinta es sentir que cuidarte tiene que ser complicado. No lo es. A veces son diez minutos. Una ducha caliente con un jabón exfoliante de miel y uva, una vela encendida, silencio. Este año se habla mucho de calma como lujo y de regular el sistema nervioso, y por debajo de todo ese vocabulario lo que hay es esto: bajar la velocidad un rato, con los sentidos despiertos y sin que nadie te pida nada.
Un ejercicio para cerrar octubre: lo que dejo y lo que llevo conmigo
Si quieres cerrar octubre con algo en las manos, te dejamos un ejercicio pequeño que llamamos Lo que dejo y lo que llevo conmigo. Toma una hoja y dibuja una línea en el centro. A la izquierda escribe tres cosas que quieres dejar en octubre: una culpa, una exigencia, una costumbre que ya no te sirve. A la derecha escribe tres cosas que quieres llevar contigo a lo que viene: una persona, un gesto de cuidado, una pausa. Léelo en voz alta si te animas. Después dobla la hoja, enciende una vela y deja que se consuma un rato mientras respiras. Guarda la hoja donde la puedas encontrar en diciembre.
Un ritual de bienestar completo para cerrar el mes
Tycheé nació justamente pensando en esto, en esos momentos en los que el mundo se siente demasiado grande o demasiado incierto y lo único que está en nuestras manos es volver a nosotras mismas. Si quieres que este cierre de mes tenga un ritual completo, el Kit Ritual de Reconexión reúne el jabón de miel y uva, la crema de lavanda, la bruma para almohada y el antifaz, y la vela Textura de Otoño o Dulce Invierno acompaña muy bien la transición de estación. Puedes encontrarlos en ananassa.co. Y si este texto te llegó desde Instagram, comenta SOLTAR en nuestra publicación y te enviamos el ejercicio listo para imprimir.
Tú construyes tu propio destino, y a veces empieza con algo tan pequeño como dejar una cosa atrás antes de que termine el mes.